Los días pasan ya de forma rutinaria, que no monótona. En Nueva York empezamos a sentir una vida integrada. La novedad da paso a lo cotidiano, las miradas sorprendidas se apagan, la añoranza se asoma tímida y esporádicamente, lo extranjero se hace propio, el entorno se ha vuelto familiar y nos reconocemos vecinas de esta ciudad.
El trabajo empieza a absorberme y me doy cuenta lo que he tardado en poner el centro de mi atención en él. Hasta hace dos semanas trabajaba pensando en cómo estarían las niñas o en las múltiples gestiones que tenía que hacer para acabar de instalarnos. Hoy trabajo despreocupada, sintiendo que el caos ha dado paso a un nuevo orden en el que las tres estamos seguras, tranquilas y contentas.

Este día había de llegar. Enhorabuena. Ahora el anecdotario de la llegada da paso a la visión equilibrada del día a día.... del que pensamos seguir muy pendientes.
ResponderEliminarHola Eli: al ver que tardabas varios días en escribir en el blog supuse que te ocurriría lo que has comentado en tu entrada de hoy: que lo extraordinario se estaba convirtiendo en ordinario.
ResponderEliminarAún así, no nos olvides a los que esperamos tus noticias al otro lado del charco: para nosotros, todo sigue siendo extraordinario.
Besos para las tres.
Juan Francisco
¡Hola chicas! Pues.....no os vayais a acostumbrar demasiado que aquí os echamos mucho de menos, a ver si luego os quereis quedar.....y eso ni de c..., jajajaja. Un beso muy fuerte
ResponderEliminarNi se te vaya a ocurrir dejar de escribir!!! Tenemos mono de leerte, aunque sean "cotidianidades". Las mellis tampoco lo perdonarían, cada noche les tengo que leer un poquito de gazpacho.
ResponderEliminarMe alegro mucho que ya os sintáis integradas, es un gran paso. Muchos besos para las tres.
ResponderEliminarEli lo de lograra la cotidaniedad SE DEBE FUNDAMENTALMENTE AL TRABAJO EN EQUIPO QUE HABEIS REALIZADO LAS TRES.
ResponderEliminarpero no se te ocurra dejar de escribirrrr, que me da lago por favor..
beso sandrine